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Las normas del Rey

Jesús Vázquez Ortega 13 de abril de 2021 Por Jesús Vázquez Ortega

Pórtico meridional de la Vieja Castilla, paso de caminantes, ruta militar y territorio proceloso en épocas no tan remotas. Sueño de intrépidos, anhelo de montañeros, meta de ciclistas, entorno único para la reflexión. Atalaya de singulares panorámicas, en invierno dominada por hielo y viento, en el estío, destino al que huir del calor tenaz. Morada de fauna, almacén de flora, aula de aprendizaje y paraíso del historiador. Canal de comunicación entre mesetas, vía cultural, puente de amistad y circunstancialmente tierra de desavenencias. Frontera de comunidades, paraje misterioso que entre brumas se torna espectral, sitio fabuloso para soñar.
 
Nunca he ocultado la especial atracción que siento hacia el Alto del León, lo elegí hace ya muchos años como espacio personal de retiro para meditar y disfrutar de la Naturaleza. A pesar del deterioro que sufre debido al abandono de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia, su magia sigue siendo el imán que me atrae a recorrer aquel rincón singular. No es la primera vez que escribo sobre las maravillas que ocultan sus bosques, sus praderas, tampoco será la última en la que ensalce las particularidades de esta franja verde cargada de historia.
 
En otros artículos he abordado acontecimientos sucedidos en distintas épocas, desde las circunstancias que rodearon su construcción hasta los hechos más dispares. Para muchos, recorrer esta calzada es una rutina añadida al quehacer cotidiano y, es posible, que jamás se hayan parado a pensar que existen unos preceptos, en su mayoría ya caducos, que obligan a mantener ciertas reglas de uso en su trayecto al margen de las que rigen respecto a la regulación del trafico actual. A continuación, vamos a conocer estas pautas dictadas por Zenón de Somodevilla, Marqués de la Ensenada, ministro estrella del gobierno de Fernando VI, quién las refrendó tan sólo un año después del comienzo de la construcción de esta arteria sin parangón a nivel europeo, tanto por sus características como por la rapidez con que se ejecutaron los trabajos del proyecto creado por el ingeniero Fernando Nangle, a pesar de la compleja orografía y los contratiempos sufridos por la abundante mano de obra que concurrió en el techo de nuestra Sierra.

Ordenanzas que el Rey ha mandado expedir para la conservación del nuevo camino de Guadarrama, y arancel que señala lo que se ha de pagar de portazgo a S.M. Desde el 1º de agosto del presente año de 1750
 
"Habiendo mandado abrir y construir, a crecidas expensas de mi real erario, la nueva nueva carretera del Puerto de Guadarrama, para la comunicación de las dos Castillas, utilidad de su comercio, y común beneficio de mis vasallos, a vista de lo impracticable se hallaba este paso en todos tiempos, principalmente en invierno, y  considerando que estos fines, en que tanto se interesa la causa pública, no se pueden conseguir con sólo dejar perfectamente concluido el camino, si al mismo tiempo no se previenen en adelante los medios que aseguren su conservación, precaviendo la más mínima ruina, que la injuria del campo, maltrato de los pasajeros u otros accidentes a que está expuesto. He resuelto, atendiendo a esta importancia, se observe puntualmente lo siguiente".
I.- "Cualquier persona que arroje piedra, tierra, árboles u otro obstáculo en el camino o sus fosos, será castigado con un mes de prisión, y multado con 10 ducados de vellón, aplicados un tercio al denunciador y lo restante para los reparos".
II.- " Cualquier paisano, arriero, carretero o pasajero, que rompa los guarda ruedas, arranque piedras de las barandas o realice cualquier daño maliciosamente, será sancionado con la pena de 10 años presidio".
III.- " El carretero, calesero o arriero que pase con sus carros o ganado, por encima de las barandas, y lo mismo cualquier pasajero para salir o entrar en el camino, o salte sus límites, con el fin de defraudar el peaje, no pagando los derechos establecidos, será castigado con prisión, y confiscación del ganado o carruaje con que lo hubiere ejecutado, debiendo proseguir por el camino hasta su fin, una vez entre en él".
IV.- " Las villas de Guadarrama, Los Molinos y El Espinar, serán responsables de los daños que cause el ganado vacuno que paste por el monte, y se confiscará la res que por negligencia, o malicia de los pastores, salten las barandas para atravesar el camino, sólo se les permitirá el paso por donde se han hecho puentes exprofeso a este efecto. Cualquier daño se halle en dichas barandas y orillas, causados por el ganado, será obligación expresa de las expresadas villas rehacerlos a su costa, y de cualquier negligencia en esta materia serán responsables sus justicias".
V.- " Se prohíbe arrastrar por el camino las maderas cortadas en el bosque u otras de cualquier especie que fueren y paraje de donde procedan, y la persona o personas que se halle delinquiendo en este aspecto, serán castigadas con la pena de 10 años de presidio, y se confiscara el ganado y madera de arrastre”.
VI.- “ Se prohíbe a todo carretero, calesero u otro conductor de carruaje desuncir bueyes o mulas en el camino, ni dejar en él carruajes, so pena de confiscación de su ganado, y carruaje, pues en el caso de querer parar para pastar el ganado, saldrán inmediatamente del camino por los puentes hechos a tal efecto, y no por otra parte, y se deberán alejar como mínimo diez varas de distancia de las orillas, sin que éstos dejen entrar su ganado, ni puedan poner carga, yugo, heno, paja, broza ni otra materia que pueda causar en el camino y sus orillas el menor embarazo, bajo pena de confiscación”.
VII.- “Se prohíbe asimismo abrir canteras, hoyos, extraer piedra, arena o tierra, echar broza a una distancia inferior de 21 pies de los límites del camino, arar ni romper la tierra, del modo que sea dentro de la referida distancia, y exactamente paralela a las orillas, debiendo juntar la tierra y piedra que necesite, fuera de la expresada longitud sin que en toda ella pueda dejar, ni poner cosa alguna, pues deberá quedar ésta enteramente libre. El contravenga esta norma será sancionado con 10 ducados de vellón, siendo obligado a sus expensas al transporte a otra parte cuanto haya echado en expresado terreno”.
“VIII.- A todos los carreteros que lleven maderas de Castilla, o de cualquier otra parte, cargadas en carretas, que al tiempo de girar en los puentes por su descuido hicieran algún estrago en las barandas o guarda ruedas, se les confiscará el ganado y carreta, y se les tendrá en prisión hasta que a sus expensas se componga el daño que hayan causado”.
IX.- “Cualquier ganado que se encuentre, particularmente cerdos en las orillas y terrenos comprendidos en la citada distancia, será confiscado y vendido para aplicar sus productos a la conservación del camino, debiendo los que transitan por él, seguir su ruta vía recta, y los ganaderos que guían animales, de observar que no salgan a pastar, sino es por los puentes abiertos a este fin”.
X.- “Se prohíbe a cualquier persona el cortar, ni arrancar ninguno de los árboles sembrados en los costados de las orillas para hermosear el camino, bajo pena de pagar el daño más 10 años de presidio”.
XI.- “En el caso de hallarse algún daño en los puentes, camino o fosos, y que se conozca evidentemente haberse hecho ésto por malicia, y no se descubriere al autor , entonces cada lugar del distrito donde esté la ruina, será obligado a componerlo su costa ínterin no hagan comparecer el reo. Y por cuanto para el entretenimiento y conservación de este camino, se requiere un fondo competente con que acudir a sus reparaciones, y mantenerlos sin deterioro, cuyo gasto corresponde a los mismos pasajeros, conductores, a quienes cede el beneficio por la comodidad, y menos dispendio que les resulta, excusándose del alquiler de caballerías y bueyes para el transporte de personas y cargas, he tenido a bien que desde el 1º de agosto próximo se establezcan, y cobren, los que comprende el siguiente arancel, y que su producto sirva y se emplee en el expresado apartado”.

Arancel de los derechos de portazgo de la nueva carretera del Puerto de Guadarrama
 
Cada coche, galera u otro carruaje de cuatro ruedas cargado 12 reales de vellón.
De vacío 6 reales de vellón.
De cada calesa, carromato u otro carruaje de dos ruedas cargado 8 reales de vellón.
De vacío 4 reales de vellón.
De cada carreta tirada por bueyes, cargada, 2 reales de vellón.
De vacío 17 maravedíes.
De cada caballería mayor con silla o con carga, 12 maravedíes.
De vacío 4 maravedíes.
De cada caballería menor con carga o jinete 6 maravedíes.
De vacío 2 maravedíes.
De cada cabaña de mulas cargada, 8 reales de vellón.
De toda cabeza de ganado mayor suelto, 4 maravedíes.
De toda cabeza de ganado lanar o cabrío, 1 maravedí.
Todo carruaje o acémila cargado de pan, trigo, harina, cebada, vino o aceite, se considerarán como de vacío, a cuyo respecto se ha de cobrar.


 
Y a fin de que nadie alegue ignorancia, mando se publique esta ordenanza y arancel, en todas las villas y lugares circunvecinos, señaladamente en Guadarrama, Los Molinos, El Escorial, Colmenarejo, Venta de Gudillos, El Espinar, Cercedilla, Venta del Cornejo, Venta de La Campanilla,Venta Nueva, Villacastín, Navas de San Antonio, ciudad de Segovia, Ávila, Medina y Arévalo. Se colocará en los lugares públicos a fin de que se haga notorio a todos, con apercibimiento a cualquier persona que se resistiere o excusare el pago de lo que correspondiere, según el arancel, de derechos, será castigado severamente, y las justicias, en la parte que les toca, pondrán mayor exactitud en el cumplimiento de lo que aquí se ordena, que así es mi real voluntad.
 
Dado en Buen Retiro a 27 de julio de 1750, yo el Rey

Y sin embargo...
 
Hubo quien se saltó a la torera estas normas con distinta suerte. Los más avispados solían recurrir a tretas insospechadas, como permanecer escondidos en la espesura para aprovechar el ocaso y burlar la vigilancia. Otros rodeaban por los cerros colindantes, andando kilómetros y pasándolas moradas, generalmente prófugos de la justicia, maleantes o pobres de solemnidad que deambulaban sin rumbo fijo. También algún chalán descarado intentaba regatear o sobornar al administrador. Lo cierto es que el portazgo generó muchos dineros, y la inflexible aplicación del reglamento, otros tantos. Solamente quedaban exentos de pago los militares que viajaran en misión oficial, punto que generó una demanda interpuesta por los soldados Bernardo Eslava y Juan de Andrade contra el gestor, teniendo que intervenir el Consejo de Castilla que falló en detrimento de los primeros por ir provistos de equipaje con permiso particular.
 
Un motivo que alentaba a esquivar la tasa de paso, fue el descontento que produjo en los núcleos de población cercanos al puerto, por considerar que no hacía sino encarecer el transporte, aduciendo que el coste del mantenimiento de la vía debería provenir de la aplicación de impuestos a otros caminos subsidiarios. A mediados del siglo XIX se suprimió el cobro por cruzar la cima, quedando liberados los transeúntes y carruajes de abonar el portazgo.
 
 
Fuentes consultadas                                                               
Memorias Políticas y Económicas, Eugenio Larruga y Boneta 1791                         
Informe de Mateo Martín Belmonte, Legajo 3520, Guadarrama 1750                        
Hemeroteca BNE                                                                 
                                                      
Nota. El texto de la normativa ha sido transcrito al castellano moderno

            

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