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Naturaleza en invierno

Estación de El Espinar 31 de marzo de 2021 Por Pedro Bigeriego y Juan Frutos
Campo azalvaro nieve
Campo azalvaro nieve Paisaje de Campo Azálvaro en invierno. Es mediodía pero el sol está bajo en el horizonte y apenas calienta el terreno

Quizá sea el invierno la estación más triste, especialmente esta. La corta duración de los días, las largas noches, el hielo, la nieve, la bruma y el frío parecen pintar los paisajes espinariegos de una silenciosa melancolía. La tierra duerme y los horizontes se acercan. Los campos mudos se abren al cielo y en los huesos uno parece sentir el ancestral espíritu de la Tierra.

Es la estación más dura; la que establece el cuello de botella que determina las poblaciones mínimas de animales y plantas que engendrarán la siguiente generación.

Es la estación que rompe la roca y disminuye montañas formando los canchales de Peña del Oso, el Gamonal y la Vaqueriza en la Garganta. Cuando el agua se congela aumenta su volumen un 9% con una fuerza muy capaz de romper el más duro de los granitos y de tumbar año tras año la más altiva de las montañas.

Al igual que la alternancia del día y la noche se debe a que la Tierra gira sobre sí misma en 24 horas, las estaciones lo hacen porque el planeta está inclinado (23,5 grados) en su eje y al recorrer anualmente la órbita nuestro hemisferio Norte presenta en invierno una menor exposición al sol. Éste aparece bajo en el horizonte y sus rayos inciden con mucha inclinación apenas calentando el terreno.

Pero la Tierra es antigua y su biosfera adaptable. Los árboles “saben” que el invierno se acerca y activamente cortan la conexión de las hojas taponando con cera la sutura. Las plantas de hoja perenne acumulan anticongelantes naturales en sus hojas, pues el hielo mataría sus células. La frágil violeta es capaz de soportar temperaturas por debajo de -20 ºC.  La producción vegetal -primaria- se frena en seco repercutiendo en todo el ecosistema. Bien sabe el ganadero que irremediablemente tendrá que aportar forraje a su ganado. Las plantas naturales anticipan que el agua se congelará y no estará disponible durante mucho tiempo. En las zonas altas de la sierra la sequía fisiológica es tan real como la que se da en el más seco de los veranos. 

 Las tapias, especialmente las de piedra, que rodean los prados sirven de refugio invernal a la fauna y propician la formación de setos arbustivos y arbóreos

Las estrategias de supervivencia de cada especie de planta o animal dependen de encontrar el menor coste energético para que el progenitor o sus descendientes alcancen la primavera. Algunos de los animales que pueden han emigrado, pero los organismos que se quedan han tenido que desarrollar adaptaciones evolutivas que les permitan hacerlo y sobrevivir. Estas estrategias pueden llegar a ser muy “afinadas”. Muchas plantas herbáceas, cuyos tiernos tallos no aguantarían las duras heladas desarrollan estructuras de reserva en forma de rizomas, tubérculos y bulbos protegidos bajo el aislante que ofrece la tierra. Algunas especies y grupos enteros pasan el invierno como semillas (por ejemplo, muchas de las hierbas) o como huevos (muchos insectos). Estos son a su vez el recurso alimenticio que a otros servirá para llegar al mismo objetivo, alcanzar la siguiente estación. Los murciélagos y lirones caretos hibernan dejando que su temperatura corporal descienda. Otros, como el erizo, entran en torpor durante las grandes nevadas. A los generalistas como el zorro y los córvidos (urracas, cornejas y cuervos) no les va mal en la cercanía de nuestros pueblos. 

Los comportamientos animales también se ven afectados. Muchos de ellos se tornan gregarios como estorninos, gorriones, palomas y jabalíes, optimizando así la búsqueda de alimento y la protección anti-predatoria que les da estar en grupo. Claro que no todo lo referente a la estación invernal es negativo. Las heladas mantienen a raya a muchas plagas y parásitos. Y es ahora cuando las montañas y acuíferos se recargan del agua necesaria que alimentará después a ríos, arroyos y charcas. Es pues ésta una estación dura, interesante y bonita. Sin duda a veces triste. Especialmente esta.

Un saludo a los lectores deseando que todos estéis bien.

Pedro Bigeriego Juan Frutos Sánchez Febrero 2021, © de los autores 

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