Cookie Consent by PrivacyPolicies.com

HISTORIA NATURAL. Las secuoyas gigantes de El Espinar

Estación de El Espinar 15 de diciembre de 2020 Por Juan Frutos Sánchez y Pedro Bigeriego
1Secuoyas san rafael

Rascacielo

Por su porte único, su apariencia primitiva, por ser el organismo vegetal que alcanza uno de los mayores volúmenes de la Tierra y, en definitiva por su majestuosidad y valor decorativo dedicamos este artículo a la secuoya gigante, de la cual existen algunos interesantes ejemplares en nuestro término. 
 
La secuoya gigante (Sequoaidendron giganteum) es una conífera de la familia de las cupresáceas -cipreses, tuyas y enebros- originaria de Sierra Nevada, en California, EEUU, donde habita en un piso altitudinal entre los 1400 y los 2100 metros. Aunque su área natural de distribución actual es muy reducida, antaño fue mucho más extensa. Es un árbol longevo, algunos de cuyos pies se sabe tienen más de 3.000 años, y de tamaño tal, que una carretera podía atravesar alguno de sus troncos. En EEUU los ejemplares más grandes están actualmente declarados monumentos nacionales, y como tales custodiados de manera permanente. 

1901 SN

La calidad de su madera es mala y su corteza profunda y blanda resiste el fuego, del cual las semillas se benefician para germinar -llama la atención que de una semilla tan pequeña se desarrolle uno de los árboles más grandes del Planeta-. Antaño fue talado intensamente, pero hoy está protegido en su ambiente natural. Es un árbol con muchas características primitivas, de potentes y profundas raíces, resistente al frío y a las enfermedades.

Piña y corteza

Los primeros ejemplares de secuoya gigante llegaron a Europa a mediados del S. XIX donde se les llamó “wellingtonias”, un nombre hoy en desuso. En España es muy probable que los primeros en plantarse (alrededor de 1870) y los más grandes se encuentren a la entrada de los jardines del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.

Bolivar Urrutia
 
Ya en nuestro término, existe una espléndida secuoya gigante localizada en una finca privada de San Rafael, plantada hace más de cien años por el gran entomólogo español D. Ignacio Bolívar y Urrutia (1850-1944), doctor en Ciencias Naturales que dirigió el Museo de Ciencias Naturales (1901-1934) y el Real Jardín Botánico de Madrid (1921-1930). Presidió la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de Madrid (1934-1939), sucediendo a D. Santiago Ramón y Cajal. A los 89 años, durante la Guerra Civil, se exilio a México en 1939, donde murió a los 94 años. 
 
Hoy en día esta impresionante secuoya mide 12,30 metros de perímetro de tronco a ras de suelo y 9,30 metros a un metro de altura. Con estas proporciones es el árbol más grande del municipio en cuanto a volumen de masa vegetal, siendo únicamente superada por los ejemplares de La Granja.

Secuoyas san rafael

Otra interesante secuoya se encuentra junto a un par de cedros en la finca conocida como "Casa del Pino" en el Barrio de San Cayetano en San Rafael. La casa fue derruida hace más de 20 años pero el “pino” sigue allí, como lo llamaban las distintas generaciones de alumnos del colegio que subían en los recreos atraídos por el viejo edificio y la grandiosa secuoya. Presenta un perímetro de tronco de 10 metros a ras de suelo y 7,30 metros a un metro de altura.
 
Otros ejemplares notables se dan entre los 31 ejemplares en la finca de Las Campanillas, en la dehesa de La Garganta.

Campanillas

De tamaños parecidos la más grande tiene 9,30 metros de perímetro a ras de suelo y 6,70 metros a un metro de la base. Quizá el árbol más alto de Segovia, sea una de las secuoyas que forman un rodal muy compacto de 22 ejemplares en este arboreto, ya que con mediciones por láser en 2010 dieron medidas en torno a los 50 metros (49 a 53). Con su gran altura y potente sistema radicular no es de extrañar el efecto para-rayos que ejercen y en varias de estas secuoyas se aprecian los daños causados por las descargas eléctricas como una beta de tejido muerto que recorre el tronco de arriba a abajo.
 
Todas ellas conviven en esta finca de un par de hectáreas, con una gran diversidad de especies arbóreas, la mayoría centenarias, como pinos silvestres, cedros, tilos, acebos, tejos, abedules, arces, hayas, alisos, pseudotsugas y abetos plantados a finales de S. XIX por la Administración Forestal, bajo la dirección del Ingeniero de Montes D. Marcelo Negre.
 
Existen otros ejemplares de algo menor porte tanto en El Espinar, Gudillos, la Estación y San Rafael, además de repoblaciones discretas a la subida del Puerto del León. 

Te puede interesar