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Gioconda Belli gana el XXX Premio Internacional de Poesía Gil de Biedma de la Diputación

Segovia provincia 14 de diciembre de 2020 Por Redacción
20201214 Entrega de Premios Jaime Gil de Biedma (142)
20201214 Entrega de Premios Jaime Gil de Biedma (142)

La autora, representada por su sobrina en Segovia, ha enviado desde Nicaragua sus palabras de agradecimiento, en las que ha explicado los diferentes matices que unen su poesía a la de Jaime Gil de Biedma
 
David Refoyo y Jesús Aguilar Marina han recibido sus respectivos accésits, convocados por la institución provincial para celebrar de forma especial el trigésimo aniversario del Premio

“Dichosa de que, entre tantos, hayan elegido ‘El pez rojo que nada en el pecho’. Pensé en las cenizas de Jaime, ahí, en Segovia; las imaginé animadas, preguntándose con esa ironía que era tan particular en él, qué tenían que ver con él quienes ganamos este Premio”; así, y después de dedicar el Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma de la Diputación a aquellas personas que luchan por la libertad y por la vida de los demás -también al personal sanitario en este extraño 2020-, comenzaba Gioconda Belli sus palabras y agradecimientos por ser la merecedora del galardón en su trigésima edición. 

Representada en Segovia por su sobrina, la también escritora Laura Martínez Belli, la nicaragüense intervenía en el acto a través de la pantalla, tratando de “ganarse el favor” del poeta apuntando los diferentes matices que unen su vida, y por lo tanto su poesía, a la de Gil de Biedma. Comenzando por un malestar de clase, y pasando por las frustraciones, las trasgresiones sexuales y sensuales, hasta llegar al amor de ambos por la poesía de T.S. Eliot, Gioconda Belli hacía un repaso también por el odio mutuo “al cronómetro”, a envejecer, y por la vocación por escribir desde la experiencia. “Me ha sido muy difícil escribir a través de otra manera que no sea mi piel y eso no me complica; confío más en los sentidos que en la abstracción de la poesía celestial”, manifestaba la escritora, añadiendo que “no hay palabra sin boca, sin lengua, sin ojos, sin los días ni las noches y los amigos y los bares y, en fin, esas cosas cotidianas que pueden ser nimiedades, pero que son los filtros sin los cuales ninguna poesía existiría”.

Esa cotidianeidad se dejaba apreciar en los poemas del poemario premiado que la escritora escogía leer y que han quedado publicados, una vez más, gracias a la editorial Visor; una de las más prestigiosas de poesía a nivel internacional y que ha vuelto a acompañar a la Diputación en este Premio Jaime Gil de Biedma, que el presidente de la institución provincial, Miguel Ángel de Vicente, se encargaba de hacer entrega sobre las tablas del Teatro Juan Bravo a la sobrina de Belli.

De Vicente, citando a Jorge Luis Borges e instando en su discurso a los presentes a seguir leyendo poesía para poder ser “poesía, contrapunto, aliento y esperanza para alguien, hasta en las circunstancias más desordenadas de la vida”, también procedía, bajo la atenta mirada del vicepresidente de la Diputación y diputado de Cultura, José María Bravo, y del coordinador del Premio, Gonzalo Santonja, a la entrega de los dos accésits a David Refoyo y Jesús Aguilar Marina.

Ambos tomaban también la palabra, no sólo para leer algunos de los versos de ‘El fondo del cubo’ (Refoyo) y ‘Versos perdidos en el desván’ (Aguilar Marina), libros por los que han recibido el reconocimiento del jurado, sino, además, para recordar a quienes han sido inspiración a la hora de escribir los poemas y a quienes deberán tomar su testigo en el futuro. Así, mientras Refoyo hacía mención a su padre, a su hija y a todas las noches en las que ésta no le dejó dormir, pero sí le permitió escribir, Jesús Aguilar Marina confiaba en que “las generaciones posteriores a la mía sepan defender esa dignidad que nuestros ancestros alcanzaron” y continúen emocionándose al contemplar el cielo. “El momento en el que el ser humano se emocionó al ver el atardecer, nació la poesía”, afirmaba el poeta.

Hoy, la poesía unía sobre el escenario del Juan Bravo a todos ellos con el público de todo el mundo, a través de Internet, demostrando, un año más y esta vez de forma más ejemplificada que nunca, que, como señalaba Santonja, “el Premio Jaime Gil de Biedma es el premio más importante de la literatura española, no de España” y que la variedad de estéticas que reconoce le convierten, también, “desde la excelencia, en la casa de toda la poesía española”. 

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