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Muros en peldaños

Luis López Rodríguez 11 de diciembre de 2020 Por Luis López Rodríguez
Travesía

No podemos elegir nuestras circunstancias, pero sí la forma en que nos enfrentamos a ellas.  

Es una crisis feroz para el comercio y su incertidumbre es aún mayor porque las medidas adoptadas, por letales, ahondan en el desaliento. No comprendo el cierre de la hostelería cuando Madrid, con ella abierta, mejora su ratio pandémica. ¿Quién sabe? A veces es bueno copiar al vecino. Pero no tengo bálsamos mágicos y no sé cómo maridar salud y trabajo, aunque me temo que con los ingredientes actuales no sale bien el puchero; ignorancia de unos y el estoicismo de todos. Al inicio de la pandemia Madrid fue el demonio propagador; ahora es imprescindible para la pervivencia de lugares que viven del turismo. ¡Falta el maná madrileño! Nuestro pueblo se parece a esa fotografía. 

¡Qué remedio! Desde esta tribuna Isabel Codina apelaba a la autarquía comercial. ¡Y acertaba! Pero además las crisis son momentos de reflexión y de catarsis en que, sin cambiar las tendencias, se aceleran las que existen. Con el comercio extenuado, el ayuntamiento arrima el hombro con una fiscalidad más benévola; aumentan los empadronados; los negocios prestan más servicios; las distancias se miden en minutos; las nuevas tecnologías avivan el teletrabajo, la cobertura de fibra ayuda a sondear fórmulas y mercados…  

Esperaremos a Madrid. Y mientras, que la imaginación florezca para, como decía Rilke, convertir los muros en peldaños.  

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