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"Crónica del sentimiento" El niño que soñaba con ser gabarrero

El Espinar 09 de diciembre de 2020 Por Juan Andrés Saiz Garrido
Gbarreros Tomás y Álvaro
Gabarrería Pedro Merino

En la primavera de 1996, cuando recogía testimonios para el libro "Los gabarreros de El Espinar", algunas tardes visitaba en su casa a mi vecino Juanito Hoyuelos. Alrededor de la mesa, se sentaba también un niño de ocho años, que nos escuchaba con cara de asombro y ponía los ojos como platos cuando su abuelo me hablaba de los campeonatos de España de Corta de Troncos que ganó, a mediados del siglo XX, junto a otro gabarrero del pueblo, Benedicto Muñoz.

Álvaro, que así se llama el niño, al final se quedaba dormido en su silla, con la cabeza reposada sobre la mesa, soñando con ser gabarrero, como sus dos abuelos, y también campeón de corta de troncos. 

A los pocos meses, se presentó en el Ayuntamiento el libro y una exposición sobre la Gabarrería. Cuando llegué a la plaza, junto a los portalillos, me encontré a un niño vestido de gabarrero, agarrado al ramal de "Rubí", un hermoso caballo ruano que llevaba encima una buena carga de leña, recién bajada del pinar. Enseguida le identifiqué: ¡Era Álvaro!, al lado de su abuelo paterno, Tomás García, que sujetaba otro caballo.

Con gusto, Álvaro comenzó a subir al monte "a por leña", acompañando a sus respectivos abuelos y a su padre, Tomasín, que poco a poco le fueron enseñando los detalles de oficio de gabarrero, a la antigua usanza, alcanzando pronto el primero de los deseos que había soñado en 1996. Aún perdura.

El pasado 29 de noviembre, Álvaro García Hoyuelos ganó en Álava el campeonato de Aizkolaris de Euskadi, en su tercera categoría. El niño que soñaba con ser gabarrero ya tiene en casa su primera "chapela de campeón" y ha visto cumplida la segunda parte de su sueño. 


Sus abuelos, Tomás y Juan, lloran emocionados desde el cielo.

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