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Mi madre lo hace más rico

Isabel Codina 13 de noviembre de 2020 Por Isabel Codina
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Futuros cocineros: ¡Que no es difícil y además no se tarda tanto! ¿Y el dineral que te ahorras? ¡Cómo vas a quedar con los amigos!

Llegó noviembre, empezamos con la celebración de Halloween y este año, aún con las dificultades que teníamos, volvimos a hacer una cena especial; no nos imaginábamos que pudiese tener tanta aceptación pero así fue e hicimos una merienda cena muy entretenida, con una salida escopetada a las diez menos cinco para no incumplir el toque de queda. También tuvimos algunos que prefirieron recibir el menú en casa para no tener hora límite de cena.

Siempre intentamos hacer platos que por el nombre o por la estética estén relacionados con la temática y una vez más volvimos a intentarlo.
La “Pasta a la diabla” que era un nido con salsa picante, la “Tortilla vaga de butifarra blanca” una especie de cabeza humana con trocitos blancos, negros y verdes con una pinta horrible (pero muy rica), la “Hamburguesa de picadillo con salsa verde” hecha con panes negros y con la salsa verde saliendo sobre las patatas y acompañada por los “Dedos sangrientos” que eran tiritas de pollo empanado con salsa kétchup; “Muerte por chocolate” era un bizcocho de cacao relleno de nata con helado y salsa de chocolate.

El domingo, mi prima Pesi había estado dando una vuelta y traía una contundente cosecha de hongos y, limpiándolos también ella que es lo más rollo, los preparó salteados con mantequilla, sal y pimienta y los terminó con unas yemas de huevo crudas que, al unirse con los boletus calentitos, le daba un punto estupendo.
En los próximos días, semanas o “yoquesé” vamos a tener que cerrar nuestros bares y restaurantes. La gran mayoría continuaremos al pie del cañón preparando comida para recoger o para llevar. Son unos tiempos muy duros para todos pero para la hostelería, después de los cuatro meses de primavera, puede ser la puntilla. Hemos tenido un buen verano pero ahora necesitamos el apoyo de todos nuestros clientes y amigos.

Tenemos que apoyar al comercio y a la hostelería locales porque somos los que hacemos pueblo. Imaginad que siguen cerrando locales, sería trágico, pero puede pasar, está pasando. Es posible que nos quede muy rica la paella, pero si un día se la encargamos a ese bar en el que desayunamos para que cuando todo esto pase sigan allí, es asumible; o que, aunque hagamos unos filetes empanados de rechupete, podamos pedir un domingo un cachopo gigante en aquel otro local al que solemos ir a comer un menú de vez en cuando. 

Espero que todo pase cuanto antes pero mientras tanto somos nosotros mismos los que debemos hacer otro gran esfuerzo para salir adelante.
¡Mamá! Que ya sé cocinar… 
Isabel Codina (Restaurante El Espino) 

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