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Caballero castellano y señora de rojo sobre fondo gris

Alberto Martín Baró 07 de noviembre de 2020 Por Alberto Martín Baró
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miguel-delibes-bne9 - A Miguel Delibes siempre le gustó escribir a mano

Es espléndida la exposición sobre Miguel Delibes Setién que, para celebrar el centenario de su nacimiento, han montado en la Biblioteca Nacional de Madrid la propia Biblioteca y la Fundación Miguel Delibes, y cuyo comisario ha sido el escritor y periodista madrileño Jesús Marchamalo, que en 1999 ganó el Premio Miguel Delibes de Periodismo. La exposición fue inaugurada el 18 de septiembre y estará abierta al público hasta el 15 de noviembre de 2020. Tengo entendido que después podrá verse en Valladolid.

Me precio de haber conocido personalmente a Miguel Delibes y, a través de la amistad que le unió a mi padre Francisco Javier Martín Abril, Paco, o Pacorris, como Miguel le llamaba, yo también me considero su amigo.

Recuerdo, siendo yo niño, que Miguel y Ángeles, su mujer, venían muchas noches de tertulia a la casa de mis padres, en la calle López Gómez de Valladolid. Debía de ser la segunda mitad de la década de los años cuarenta. Miguel le pedía a mi padre su opinión sobre “La sombra del ciprés es alargada”: esto me lo contaría tiempo después mi padre. La novela, la primera obra narrativa de Delibes, ganó en 1947 el Premio Nadal.

Muchos años después, en 1970, Miguel nos regaló a Ana y a mí por nuestra boda los cuatro tomos encuadernados en piel de su obra completa –completa entonces, claro–, con una dedicatoria distinta y cariñosa en cada tomo. 

Estando yo una tarde en casa de mis padres, la mujer de Miguel, Ángeles de Castro, me habló de un puesto de director de ediciones en la Editorial Miñón:  –Podías aceptarlo y así tus padres no estarían tan solos, ahora que todos sus hijos os habéis marchado. Así es como en 1976 empecé a trabajar en Miñón.

En 1989, Delibes era el candidato favorito al Premio Cervantes de Literatura. Cuenta el periodista y escritor Ramón García Domínguez que, estando la casa de Miguel llena de periodistas, llegaron a la vez dos noticias: que el Cervantes de aquel año había sido otorgado al escritor paraguayo Roa Bastos y que en El Salvador había sido asesinado Nacho Martín Baró, hijo del periodista y escritor Francisco Javier Martín Abril, junto a cinco compañeros suyos jesuitas y profesores de la Universidad Católica de San Salvador. “Delibes se desentendió por completo del asunto Cervantes […] y me pidió –cito literalmente a Ramón García Domínguez– que le acompañase a casa de Martín Abril y de su esposa, Alicia. […]. Miguel Delibes buscó sus mejores razones y palabras de consuelo y se expresó de esta manera: «Debe mitigar vuestro dolor saber que fue él, Nacho, quien escogió aquella vida y también, de alguna manera, esta muerte. Nacho sabía que podía ocurrir lo que ha ocurrido. Fue una elección valiente y voluntaria.»”. 

Volviendo a la exposición, la foto a gran tamaño de Miguel y Ángeles, los dos riendo abiertamente, que puede verse en el apartado “Miguel Delibes familiar”, es la única que yo conozco con esa amplia risa, pues la mayoría de los retratos nos muestran a un Miguel serio y pensativo. Se expone la máquina de escribir que Ángeles regaló a Miguel, aunque este siempre prefirió escribir a mano.

Yo ya sabía que Delibes comenzó su andadura en El Norte de Castilla publicando unas caricaturas de personajes famosos, de las que la exposición recoge las hechas a varios artistas del cine de Hollywood. Con los años Miguel llegaría a ser director de dicho diario. 

Es hermoso el dato de que los años de nacimiento de sus siete hijos coincidieron con la publicación de algunas de sus obras más importantes. Su hija menor lleva el nombre de Camino por el título del libro homónimo.

Castilla, sus gentes, sus campos, sus problemas, fueron temas recurrentes en su obra. Su libro preferido, como también lo es para mí, era “Viejas historias de Castilla la Vieja”, que tuvo una primera edición con el título de “Castilla”.

Otro punto de afinidad entre Delibes y el que suscribe es su afición preferida, que fue pasear, caminar por los campos castellanos. Yo creo que la caza fue, más que nada, un pretexto para estar en contacto con la naturaleza.

 También dedica la exposición un amplio apartado a la relación de Miguel Delibes con el teatro y el cine. “Cinco horas con Mario”, “Los santos inocentes”, “Señora de rojo sobre fondo gris” son algunos de sus libros que fueron llevados con gran éxito a la escena o a la gran pantalla.

Cuando murió su mujer, Miguel quedó sumido en una profunda depresión, pues Ángeles, como Ana, la protagonista de “Señora de rojo sobre fondo gris”, era “una mujer que con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir”, de este caballero enamorado y defensor de Castilla y de sus gentes. 

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