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Identidad y orientación

Consuelo Cuenca 19 de octubre de 2020 Por Consuelo Cuenca
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Consuelo Cuenca durante una entrevista en la 8 de Castilla y León

Nuestra sociedad está marcada fuertemente por la huella de la moral judeo-cristiana, dónde la sexualidad ha tenido siempre connotaciones negativas, y su único objetivo lícito ha sido el encaminado a la reproducción. Sin embargo, generalmente en nuestra actualidad, tendemos a contemplar la sexualidad de forma natural como una función más del organismo, donde la identidad sexual, identidad de género y orientación sexual se consideran elementos fundamentales para el desarrollo individual de cada persona como ser biopsicosocial. 

La identidad sexual se identifica con el sexo biológico que tenemos al nacer, el cual se interpreta en función de los genitales como masculino, femenino o intersexualidad. La identidad de género se caracteriza por el sentimiento hacia el propio género que se expresa a través de la apariencia, la forma en cómo se actúa, relaciona y siente. Es decir, el género está afectado por las expectativas socioculturales sobre cómo se debe pensar o actuar según se pertenezca a un sexo u otro; y ello, termina derivando en los roles de género. La orientación sexual es aquella que dirige el deseo y la atracción sexual por un sexo. De ahí, la clasificación en heterosexual donde la persona su deseo lo dirige hacia personas del sexo contrario, homosexual siente atracción por su mismo sexo (“gays/lesbianas”), bisexual puede sentir atracción y deseo por cualquier sexo indistintamente, pansexual siente atracción por la persona, y asexual que es aquella persona sin disfunción sexual que no siente atracción sexual.

La anterior clasificación pone de manifiesto las diferentes realidades que viven diferentes personas. En nuestra sociedad se tiende hacia el respeto por las características individuales y se lucha por reducir la discriminación sexual y visibilizar la diversidad; ello favorece que nuestra sociedad sea más acogedora, libre y feliz para todos/as, sobre todo para aquellas personas que tienen dificultad para aceptarse como son.

Desde una perspectiva científica la orientación sexual es el resultado de una interacción compleja de los factores biológicos, cognitivos-emocionales y del entorno; ésta comienza a moldearse a una edad temprana, desarrollándose a lo largo de la pubertad e instaurándose en la juventud. Es decir, la orientación sexual no es una elección consciente que se pueda cambiar voluntariamente ya que viene dada.

En ocasiones, la incomprensión e ignorancia, los prejuicios y tabúes o los déficits en educación sexual fomenta la falsa idea de que se puede modificar la orientación sexual. Un ejemplo de ello son la presión, amenaza o coacción que se puede llegar a ejercer por parte de miembros de la familia, grupos religiosos o instituciones ante personas que no son heterosexuales. En ocasiones, son sometidos a procesos o pseudoterapias sin base científica pretendiendo “eliminar la homosexualidad”. 

Es necesario resaltar, que algunas personas gays, lesbianas y bisexuales pueden llegar a buscar ayuda psicológica para poder planificar el proceso de la revelación acerca de su orientación sexual en su entorno o para desarrollar estrategias para lidiar con los prejuicio o secuelas del hostigamiento al que pueda haber estado sometido. En definitiva, es una gran mayoría el que opta a ir al psicólogo/a no por dificultades acerca de su sexualidad, sino por tener los mismos motivos y problemas de la vida que conducen a las personas heterosexuales a la consulta de los profesionales de la salud mental.

En ocasiones, tenemos conocimiento que un amigo, conocido o familiar directo tiene dudas sobre su identidad sexual, su identidad de género o su orientación sexual, una recomendación sería escuchar, no juzgar ni dar consejos no solicitados, especialmente si se desconoce la problemática. Es más adecuado, ayudarle a tranquilizarse y a buscar ayuda profesional para que obtenga la información conveniente acerca de su identidad sexual, y en caso de dificultades psicológicas que acuda al profesional de esta área para que le dote de información correcta sobre el tema y le dé herramientas para entenderse y aceptarse. 

Cuando un preadolescente o adolescente tienen dudas sobre su identidad de género o la expresión de género, probablemente los padres o su entorno también las tengas. Por ello, hay que conversar con naturalidad qué se puede hacer e intentar buscar ayuda profesional.

Una forma de apoyar al hijo/a cuando  es persistente acerca de sus sentimientos de identidad de género es escucharle, y comprender que la expresión de género de tu hijo/a no es una forma de rebelión o desafío, no inhibas o evites que exprese su género en público o en actividades familiares para evitar que tú o alguien más se sientan incómodos, avergonzar o castigar la expresión de género es contraproducente ya que favorece el sufrimiento y no cambia la realidad, y es conveniente  facilitar el contacto con sus amistades, actividades o recursos relacionadas con la diversidad de género. Empatizar y apoyar cuando sufre discriminación es la primera premisa, el permitir el menosprecio o ridiculizar la expresión de género de tu hijo/a u otra persona favorece que otros lo hagan.

Es muy importante, una conversación abierta y flexible con él/ella, mostrando admiración por la identidad, expresión y fortalezas de tu hijo/a. Una perspectiva positiva y un apoyo percibido, favorecerá su autoestima y aprobación de sí mismo como persona.

Respecto a lo anteriormente expuesto, promover una educación sexual integral y una defensa de los derechos sexuales individuales constituyen un derecho humano básico e inalienable para todos los jóvenes. Ello ayuda a favorecer la construcción de un mundo respetuoso con la diversidad. 

Desde un punto de vista psicojurídico, la sexualidad es un derecho humano que incide en la esfera de la ética y los valores que instrumentan la educación y el área emocional de los jóvenes y adultos.  Es decir, si éstos viven procesos de discriminación es porque persisten condicionantes históricos y sociodemográficos que se conjugan con nociones ideológicas, estigmas y estereotipos que merman los valores y restringen la educación en nuestra sociedad e instituciones.  Por tanto, se hace preciso evidenciar que la sexualidad en las construcciones de pareja obedecen a complejos procesos socioculturales y sistemas de regulación normativa en torno como expresar el afecto, placer, cuidado e intimidad entre personas de distinto o del mismo sexo/ género. Esto puede conducir al debate acerca de bloquear o reforzar idearios y convencionalismos sociales acerca de cómo se definen las relaciones de pareja del mismo o distinto sexo. Por consiguiente, la diversidad sexual es una realidad humana, dónde todas las personas que integran este amplio mundo deberían tener la libertad de la elección de la pareja sexual, ya que es un derecho consolidado.

En nuestra actualidad, se ha realizado numerosos avances en materia de la Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación. Sin embargo, en España se sigue luchando contra la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, el reconocimiento y protección de las personas LGTB, víctimas de delitos o la trata con fines de explotación sexual, entre otros. Parte de ello, es debido, a que se necesita una mejora del cuerpo normativo actual para una mejor protección de las víctimas, desde un abordaje multidisciplinar: Derecho, Psicología Legal y Forense, Criminología, etc. 

“En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación». Simone de Beauvoir

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