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Historia natural de El Espinar

Estación de El Espinar 18 de octubre de 2020 Por Pedro Bigeriego y Juan Frutos Sánchez
Bellotas
Bellotas

Se dice del roble que es el más “generoso” de los árboles forestales pues su madera dura es de calidad, sus hojas caedizas forman fértiles suelos sobre los que se asientan las mejores tierras de pasto y agrícolas, su corteza rugosa sirve de escondite a insectos que otros animales buscan y devoran, la bellota no suele faltar en otoño y además, en el caso de nuestro roble melojo o chaporro como se le conoce aquí, resiste bien las heladas invernales y las prolongadas sequías estivales (clima continental). Si bien en el término se da otra especie, el roble albar, éste sólo se cría en zonas altas de la Garganta del río Moros donde además de escaso se hibrida fácilmente con el chaporro. Los pies de planta del roble albar fueron talados en su mayoría hace ya tiempo y se puede considerar especie relicta en el término.
Dedicaremos pues dos artículos al roble melojo o chaporro en El Espinar y que todavía mantiene amplias áreas, conocidas como matas y dehesas  a pesar de haber sido talado para aclaramiento de pastos y en beneficio del pino silvestre con el que compite como veremos en algunos montes. En este primer artículo hablamos de algunas de sus características como especie y otro lo dedicaremos a los robledales del término.

El roble chaporro, melojo o rebollo. (Quercus pyrenaica) 
 
Árbol no muy elevado que raras veces supera los 20 metros de altura. De corteza cenicienta y agrietada longitudinalmente. Rebrota de raíz formándose muchos hijatos o renuevos a su alrededor.
 
Hojas de peciolo corto y lóbulos profundos, cubiertas de borra que son pelillos por ambas caras lo que las da aspecto ceniciento. Son marcescentes pues permanecen secas en el árbol todo el invierno hasta que salen las nuevas en primavera. 

Hojas y tronco
Hojas fuertemente lobuladas del roble melojo o chaporro y detalle de su arrugada corteza.

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Detalle de hojas de roble albar, mucho menos lobuladas que el melojo, escaso en el término y del que sólo queda algún testigo talado y rebrotado en las laderas más apartadas de la Garganta del río Moros.

Adaptado a crecer en zonas de heladas tardías y clima continental, como en El Espinar, el chaporro es de los últimos árboles en brotar en la temporada salvando así a sus hojas y sus flores de las dañinas heladas de finales de abril y primeros de mayo. Esto hace que sea de los árboles con periodo vegetativo más corto de nuestras latitudes y uno de los robles que mejor aguanta la sequía.

Bellotas
Bellotas del chaporro o melojo, un valioso recurso de otoño e invierno para la fauna, el ganado y, antiguamente, para nosotros mismos. 

Sus bellotas son gorditas con rabillo corto y sabor amargo. No se deben confundir con las agallas (o cecidias) que frecuentemente se forman en sus ramas y que son tumoraciones que el propio árbol produce cuando un insecto pone un huevo en el brote quedando la larva protegida y alimentada por la agalla. Por el tipo de agalla se sabe la especie de insecto que la originó que suele ser alguna especie de pequeña avispa (himenópteros). Estas agallas se han utilizado para prender fuego, como tinte y como astringente.

Agallas
Diversos tipos de agallas o cecidias de roble chaporro o melojo formadas como resultado de la picadura de pequeñas avispas en los brotes en formación. La avispa pone un huevo dentro donde se cría la larva. Según la morfología de la agalla se puede saber qué especie de insecto hay dentro. Obsérvese como en la primera se aprecia el orificio por el cual salió el insecto ya adulto.
 
El chaporro se cría en laderas de sustrato silíceo, desde los 400 a 1500 metros de altitud, suelos arenosos y clima continental donde suele formar masas continuas. Endémico de la Península Ibérica, Francia Occidental y Norte de Marruecos. El nombre de pyrenaica es poco afortunado pues falta casi por completo en los Pirineos.
 
Los robles forman buenos pastizales y el ganado controla en estas dehesas la gran proliferación de hijatos tiernos. Esta capacidad de retoñar de raíz le hace muy adecuado para la explotación en monte bajo. La madera del roble fue utilizada para hacer traviesas de vía férrea, mangos de herramientas, leña, cisco y carbón vegetal. En El Espinar estos robles conocidos vulgarmente como "chaporros" eran aprovechados como leña para los hogares mediante el tradicional oficio de la gabarrería.

Pedro Bigeriego
Juan Frutos Sánchez
© Texto y fotos de los autores

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