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¡Mi madre lo hace más rico!

Isabel Codina 10 de agosto de 2020 Por Isabel Codina
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El Espino

Futuros cocineros: ¡Que no es difícil y además no se tarda tanto! ¿Y el dineral que te ahorras? ¡Cómo vas a quedar con los amigos!

La alegría del mes pasado se convierte en miedo y pavor. No queremos volver a cerrar, ya lo hemos estado cerca de cuatro meses; nuestro personal en ERTE, los créditos cada día más difíciles de pagar, hemos hecho un ímprobo esfuerzo para adaptar nuestros locales, reducir los aforos, hacer gastos extras en epis y productos autorizados y cumplir con todas las medidas para que nuestros clientes estéis y os sentáis seguros; no le deseo a nadie hacer la jornada de un restaurante en una cocina que supera los cincuenta grados o atender la hora punta de una terraza con mascarilla, pero lo hacemos, y seguro que detrás de ella se nos nota la sonrisa porque únicamente con poder trabajar, nos sentimos felices.

Ahora el fantasma de un nuevo confinamiento (que ya se ha producido en muchos lugares) nos sobrevuela, y los brotes, según los medios de comunicación, están asociados a las bodas y al ocio nocturno, y parece que si alguien se toma dos copas pierde el respeto, las distancias y la cordura, y algunos de nuestros jóvenes pasean por la calle o se reúnen sin mascarillas porque no va con ellos y, cuando termina el horario reducido para los negocios (que cumplen con medidas adecuadas) se montan macro botellones y se reúnen sin ningún control, y ya no es culpa ni de los chinos, ni de la OMS, ni del gobierno, ni de la comunidad, ni del sistema sanitario, ni de nadie más que de esos chicos y de sus padres. 

Si la economía está como está qué vamos a hacer cuando nos cierren la hostelería porque no podemos controlar a nuestros jóvenes, porque como tienen las hormonas revueltas y es verano tienen que salir, como nadie puede decirles nada… Te sientes como una imbécil cuando vas de paseo axfisiada (porque el bozal no es cómodo para nadie) y te vas cruzando con gente, mucha, a quienes parece que no les importa que nos vayamos a la ruina. No me quiero imaginar el municipio con todos sus bares y restaurantes cerrados hasta que aparezca una vacuna pero lo que sí tengo claro es que muchísimos de nosotros no podríamos volver a abrir.

Durante el largo confinamiento hemos elogiado la forma de estudiar de nuestros menores, su esfuerzo, lo bien que lo han llevado y cómo lo han superado. Ahora, si ellos no se dan cuenta, habrá que controlarlo de alguna forma. No me gustaría ser adolescente este verano, pero tampoco me gustaría, de hecho, sería trágico, que nos confinasen otra vez.

La hostelería es segura y cumple con las recomendaciones sanitarias necesarias para poder atenderos bien. Ayudarnos a continuar y a poder seguir cuidando de vosotros.  ¡Mamá! Que ya sé cocinar… 

Isabel Codina (Restaurante El Espino) 

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