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Medio siglo de “Let It Be”, el final de los Beatles

Javier de la Nava 09 de junio de 2020 Por Javier de la Nava
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Let it be

En inglés la expresión "Let it be" tiene un sentido parecido a nuestro “¡Tranquilo, no pasa nada!”. Literalmente es "Déjalo ser" o "Déjalo estar", fórmula de aceptación respecto a lo que la vida nos depara, particular o colectivamente. Aspecto de convulsa vigencia en la actual incertidumbre que vivimos. La canción fue compuesta por Paul McCartney, aunque en los créditos del disco aparece atribuida al tándem Lennon/McCartney. Años después, John negó toda implicación en el proceso creativo. Según Paul, el origen de la composición se halla en un sueño, en el cual habla con su madre, Mary, fallecida catorce años antes, cuando era un adolescente. “Me encantó volver a conversar con mi madre. Me sentí bendecido y me llevó a escribir Let It Be”. 

En 1966, los Beatles decidieron dejar los escenarios para trabajar exclusivamente en los estudios. La muerte en 1967 del manager del grupo desde sus inicios, Brian Epstein, dejó a la banda sin cohesión interna, ni liderazgo. Las continuas discusiones fueron palpables durante la grabación del llamado “Álbum Blanco”, entre mayo y octubre de 1968. Harto de disputas, el productor George Martin tomó vacaciones y Geoff Emerick, ingeniero jefe, tras varios años con el grupo abandonó la colaboración.  La línea creativa Lennon y McCartney saltó por los aires.  Cada uno respetaba al otro, aunque John encontraba “sosas y empalagosas” las canciones de Paul, quien califica de “duras, ásperas y provocadoras” las de John. Molesto por las críticas y su insignificante papel  en el grupo, Starr lo abandonó abruptamente. Al volver semanas después, encontró su bateria decorada con flores rojas, blancas y azules. La armonía lograda durante el retiro y meditación con el Yogi  Maharishi Mahesh, en febrero de 1968, en Rishikesh (India), volvió, pero fue sólo un espejismo. “La ruptura se puede escuchar en ese álbum” según John.​ De 30 canciones, sólo en 16 trabajaron de manera conjunta los cuatro miembros.

Crean Apple Records, empresa de negocios multimedia con la que tuvieron grandes pérdidas. Aunque centrados en objetivos individuales, McCartney comenzó a gestar un proyecto que llamó Get Back. Buscaba contener la desunión y volver a los orígenes. Se evitarían las duras y complejas grabaciones para editar un nuevo disco, producir una película y dar un macro-concierto. Abandonado temporalmente por la grabación de Abbey Road, el proyecto se retomó a principios de 1970 de la mano de Phil Spector. John, Paul, George y Ringo ya no funcionaban como banda y  la grabación de Get Back  fue una desagradable experiencia. Tras descartar un concierto formal, se barajaron fórmulas y escenarios como las pirámides de Giza, el trasatlántico Queen Elizabeth2 o un anfiteatro romano en Túnez. Finalmente, el 30 de enero de 1969, tras dos años sin actuar en directo, Los Beatles dieron el último concierto de su carrera en la azotea del edificio de Apple Records en el número 3 de Savile Row, en pleno Soho londinense. 

El cuarteto de Liverpool, junto al teclista Billy Preston, interpretó durante 42 minutos  nueve tomas de cinco canciones, antes que la  Policía cancelara la actuación. Las  imágenes formaron parte de la película documental Let It Be, dirigida por Michael Lindsay-Hogg (hijo biológico de Orson Welles), que ya había realizado videos promocionales para el grupo. Michael ubicó cinco cámaras en la azotea y otros tres equipos de filmación en la calle, un edificio colindante y en la recepción de Apple. La niebla y amenaza de lluvia descartaron tomas aéreas desde un helicóptero. Ante la baja temperatura John se puso el abrigo de piel de Yoko Ono y Ringo el impermeable rojo chillón de su esposa Maureen. El fuerte viento agitaba la cabellera de Harrison, quien estrenó una guitarra Telecaster creada especialmente para él. La facilidad de John para olvidar las letras, provocó que un asistente, fuera de plano, manejara tarjetones de grandes letras enfrente de su posición, lo que no evitó algún error de Lennon al cantar. Es su voz la que se escucha en “Get Back«, último track de la actuación, “Me gustaría agradecer en nombre del grupo y de nosotros mismos y espero que aprobemos la audición”. Sin querer, epitafio perfecto para un grupo, parte de la historia de la música.

Aunque Abbey Road fue el último álbum grabado en estudio, Let It Be fue el último en ser lanzado. McCartney al lanzar su primer trabajo en solitario, en abril de 1970, anunció la disolución del grupo en una entrevista en la que descartaba volver a trabajar con Lennon. Contravino así la petición de sus compañeros de esperarse hasta la salida de "Let it be", y se adelantó a John que en privado había comentado su deseo de dejar el grupo, "buscaba una excusa para dejar los Beatles, pero me faltaba valor, la semilla estaba plantada desde que dejamos los escenarios” comentó.

Hace medio siglo, el 8 de mayo de 1970, se lanzó el álbum Let it Be, cuya portada con un marco negro le daba lúgubre apariencia. Junto a él, apareció un single con dos canciones: "Let It Be" y "You Know My Name (Look Up The Number). Los fanáticos seguidores del grupo intentaron hallar algún subliminal mensaje de despedida. La canción cabecera fue número uno en la lista estadounidense de éxitos Billboard durante tres semanas y la banda sonora de la película que acompañaba el proyecto,  obtuvo el Óscar a la mejor banda sonora. Sin embargo, la crítica fue dura con el último trabajo común del grupo de Liverpool, Alan Smith de la influyente revista "New Musical Express" lo definió como "un epitafio roñoso, una lápida de cartulina, triste y cutre final para un grupo que hizo borrón y cuenta nueva en la música pop”. No obstante, “Let It Be” ocupa el puesto n.º 179 de las “1000 mejores canciones de siempre” de la revista Q Music, y el n.º 20 de las “500 canciones más grandes de todos los tiempos” de la revista Rolling Stone. Producida por George Martin en sus créditos aparecen: Paul McCartney,  voz principal, piano y maracas; John Lennon,  bajo de seis cuerdas y coros; George Harrison,  guitarra eléctrica y coros; Ringo Starr,  batería; Billy Preston, órgano y piano eléctrico y; Linda McCartney, coros. En funeral de ésta, en 1998,  en la iglesia de St Martin-in-the-Fields en Trafalgar Square, ante 700 personas, Paul, George y Ringo (John fue asesinado en 1980)  interpretaron “Let It Be”, el  final de Los Beatles.

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