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Telescopio Espacial Hubble: 30 años mostrándonos el Universo

Estación de El Espinar 04 de mayo de 2020 Por Hespérides, José Ignacio María
Los orígenes de nuestra especie se remontan a unos 3 o 4 millones de años atrás en el tiempo en este planeta, lo que representa que hemos pasado cientos o miles de millones de noches con casi la única finalidad de sobrevivir hasta el día siguiente. No obstante, algunos seres curiosos de entre todos los que alguna vez hemos podido llamarnos humanos, aprovecharon, y hoy día siguen aprovechando, esta cantidad ingente de oportunidades para conocer el cielo nocturno.
Foto NASA

Y este conocimiento, ¿para qué podría servir? No estoy seguro que lo que hoy entendemos por “servir” fuese válido para estos primitivos antepasados nuestros. Y es muy posible que sólo sirviera, tal y como hoy entendemos esta palabra, para saciar la curiosidad de aquellos que miraban el cielo nocturno tal y como era, sin contaminar, simplemente por su contemplación. Los que lo hayan hecho, mirar el cielo nocturno sin más en algún lugar oscuro, saben perfectamente lo que digo, porque eso es inolvidable.

Quizás se estuvieran dando los primeros pasos vacilantes hacia la comprensión de la Naturaleza, sin saberlo, simplemente porque la especie humana somos así. Pero además, la contemplación del cielo nocturno nos llevó a descubrir regularidades, lo que hoy llamamos leyes de la Naturaleza: Tras el día llegaba la noche y tras la noche llegaba el día, ¡siempre! ¡Sin dudas! Y con el tiempo, estas observaciones y otras parecidas, llevaron a esta especie curiosa, una más entre una multitud surgidas en el planeta,  a dominar la Tierra.

Lanzamos ahora un hueso al aire como en la película 2001 Una odisea del espacio, de Kubrick, y llegamos a la década de los 1920 en California, donde el astrónomo Edwin Hubble, digno continuador de los primeros protohumanos que miraban el cielo, usando el mismo ojo que ellos usaron pero detrás de un gran telescopio, demostró, o conoció a la manera que la Ciencia conoce, que el Universo era mucho, muchísimo, más grande de lo que cualquiera en el planeta hasta ese momento hubiera imaginado o sabido. Lo haría por placer, supongo, pero seguro que por curiosidad… ¡Cómo siempre ha sido!

Y nuestro hueso imaginario termina por llegar al espacio, como en la película, en forma de telescopio y con el nombre de nuestro espero que ya no desconocido astrónomo Hubble. Fue el 24 de abril de 1990, hace treinta años y unos pocos días. ¡Treinta años! Para algunos de nuestra especie es más que todo lo que han vivido. A otros nos hace pensar que cómo pasa la vida. Pero si lo vemos como especie con millones de años aquí ha sido un tiempo minúsculo, insignificante, ni un breve parpadeo en nuestra observación del Cosmos.

La atmósfera de nuestro planeta nos ayuda a mantenernos vivos de múltiples formas que empezamos a comprender, pero para la Astronomía es un problema que agravamos al contaminarla con luz que no necesita. Por eso un telescopio en órbita terrestre es un lujo y por eso, desde los primeros días de la era espacial, se pensó en la manera de ver el Universo sin más limitación que las leyes físicas de la Óptica. Su desarrollo llevó muchos años. Su construcción menos. Su lanzamiento sufrió retrasos, entre ellos la desgracia del transbordador Challenger en la que murieron 2 mujeres y 5 hombres a los 73 segundos del despegue el 28 de enero de 1986. Por fin otro transbordador espacial, el Discovery, lo subió al lugar que le correspondía.

ero pronto se dieron cuenta de que algo iba mal: ¡El telescopio no mostraba lo que se esperaba que mostrase! Así es el camino de la Ciencia y de la Técnica: Errores, peajes, llámenlo como mejor les parezca,  por adentrarnos en cosas nuevas y salir del confort de lo que ya sabemos, y de lo que sabemos hacer… gracias a que otros seres humanos también transitaron este mismo camino antes que nosotros, desde hace millones de años.

El legado es inmenso. Hemos visto lo cercano y lo lejano, y por esta razón y por la velocidad finita de la luz, hemos podido viajar en el tiempo a través del Universo. Hubble astrónomo nos descubrió a toda la Humanidad lo grande que es el Cosmos hace unos 100 años, y Hubble telescopio, junto a incontables personas que lo imaginaron, construyeron y manejaron, nos lo está mostrado desde hace 30 años. El telescopio espacial James Webb recogerá su testigo pronto. Así es el camino de la Ciencia y de la Técnica: Errores, peajes, llámenlo como mejor les parezca,  por adentrarnos en cosas nuevas y salir del confort de lo que ya sabemos, y de lo que sabemos hacer… gracias a que otros seres humanos también transitaron este mismo camino antes que nosotros, desde hace 30 años. Y este camino es la Ciencia, lo mejor que el ser humano  ha sabido hacer hasta el momento para comprender la Naturaleza de la que formamos parte.

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