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El pueblo más bello de Segovia

El Espinar 08 de mayo de 2020 Por Redacción
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El pueblo de El Espinar, cabeza de municipio del mismo nombre, cuenta con una extensa historia ligada a su carta puebla del siglo XIII donde se le concedió a la Villa de una serie de privilegios que la dotaron de más poder provincial. Además, la Mesta y la presencia de dos Cañadas Reales -la soriana y la occidental leonesa- son igualmente responsables en buena parte del esplendor de la Villa en los  siglos XVI y XVII.

Más allá de su historia, El Espinar, es un pueblo rodeado casi en su totalidad de montañas y pinos. Por este motivo forma parte de una Reserva de la Biosfera y del Parque Nacional Sierra de Guadarrama. Es significativo la sempiterna presencia del color verde siempre presente en cualquiera de sus imágenes, haciendo resaltar aún más el gris del granito, piedra mayoritaria en la Sierra de Guadarrama, que decora sus calles, plazas y por supuesto la Iglesia de San Eutropio.

Entre sus rincones cubiertos de granito, destaca la Plaza de la Corredera, lugar mítico de reencuentro de sus vecinos, que cuenta con un tradicional quiosco de música dedicado a su banda; la Plaza de la Constitución con la Iglesia renacentista del siglo XVI de San Eutropio al fondo y sus eternas moradoras, las cigüeñas que forman parte no sólo de su imagen, sino del sonido cotidiano del pueblo con su divertido crotorar, el Parque Cipriano Geromini, los restos del Convento de Santa Isabel o del Palacio del Marqués de Perales…

Pero sin duda ninguna, El Espinar ha de convertirse en el pueblo más bello no sólo por la belleza de sus recursos, sino por el carácter de sus gentes. Gentes curtidas en fríos inviernos de heladas y nevadas, o suaves veranos repletos de actividad cultural y fiestas. Se trata de espinariegos, o como también se les conoce 'ahumaos', de trato amable, anfitriones acostumbrados a la llegada de sus vecinos madrileños y a sus hábitos, muchas veces atropellados, que necesitan de muy poco tiempo para aclimatarse a su ritmo algo más sosegado. 

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