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¡Segundos fuera! (parte segunda)

En 1977 Jesús Gil y Gil irrumpe en el mundo del boxeo para relanzar la imagen de Los Ángeles de San Rafael, deteriorada tras el suceso de 1969.
Dum Dum Pacheco
Dum Dum Pacheco

En 1977 Jesús Gil y Gil irrumpe en el mundo del boxeo para relanzar la imagen de Los Ángeles de San Rafael, deteriorada tras el suceso de 1969. De nuevo entra en escena José Luís Martín Berrocal junto a los púgiles que apadrinaba, algunos ya consagrados y otros que triunfarían en el futuro. El proyecto era ambicioso.

Un grupo de campeones

El primero en pisar las instalaciones de la urbanización fue Alfredo Evangelista, que llegaba rodeado de un halo de éxito después de derrotar a Urtain por KO técnico en el quinto asalto de una velada celebrada en mayo del 76. El hispano uruguayo poseía un físico imponente, con veintidós años ya comenzaba a perfilarse como gran la promesa del peso pesado español. Seguidamente arribó Perico Fernández, bicampeón mundial de los superligeros en 1974 y 1975. Más tarde sorprendió la aparición de Roberto Durán “Mano de Piedra”, considerado el mejor peso ligero de la historia, un pañameño que lograría cuatro mundiales. Finalmente hacía acto de presencia Dum Dum Pacheco, que conoció a Jesús Gil en la cárcel coincidiendo con Eleuterio Sánchez “El Lute” y el bailarín Antonio Gades al que sus ideas políticas llevaron a prisión. En última instancia se incorporó Nino Jiménez, una promesa en ciernes que logró dos entorchados continentales en la categoría del peso pluma.

Día a día

En palabras del propio Evangelista, la vida discurría con entrenamientos diarios muy exigentes. “Mi rutina era dormir, hacer guantes, correr como un animal, unos 20 kilómetros cada día.Tenía mi propio médico y me traían sparrings americanos. A veces iba a San Rafael a ver fútbol”. Sobre Perico Fernández cuenta. “Era listísimo, tenía un instinto único. Es cierto que era muy vago. No le gustaba prepararse. Salíamos a correr juntos, en cuanto no nos veía nadie se paraba y se escondía hasta que yo regresaba, después se echaba un poco de agua por la cara para hacer creer que había sudado. Además fumaba, pero era muy buena gente”. Excepción hecha del maño, todos se atenían disciplinadamente  a un estricto programa que controlaban los managers.

Perico Fernández

Algunas curiosidades

Entre aquel conjunto de púgiles no faltaban historias de pobreza, delincuencia y condenas,  circunstancias que suelen rodear en ocasiones  la existencia de estos gladiadores de la era moderna. Por ejemplo, Pacheco, fue un pandillero de la banda de “Los Ojos Negros”. Cometió varios atracos a punta de navaja. En 1965 amenazó al dueño de una discoteca para que permitiera tocar a Los Dayson, un grupo de música pop cuyo cantante se llamaba Camilo Blanes, más tarde conocido como Camilo Sesto. También se alistó en la Legión, donde recondujo su vida. Llego a ser campeón nacional del peso wélter, número uno de Europa y décimo en el ranking mundial.

En su época de auge, Perico Fernández era conocido por los guateques sin fin que organizaba en un chalet de Torrelodones, donde según allegados, el alcohol y otras sustancias corrían a raudales entre los invitados.

Allá, en Uruguay, Alfredo Evangelista se había criado en el seno de una familia con pocos recursos, en su casa se comía tres veces a la semana café negro y pan viejo. Una llamada de teléfono fue la salvación, cuando llegó a España el 15 de junio del 75, se alojó en un hostal cerca de Cibeles, por primera vez veía unos cubiertos y un mantel. La victoria ante el Morrosko le permitió traer a su parentela, cobró 250.000 pesetas, Urtain se llevó 500.000. El ascenso de Evangelista fue tal que Franco presionó meses antes de fallecer para que se le nacionalizara inmediatamente. Miguel Velázquez tuvo que buscarse el sustento después de su retirada conduciendo un taxi.

Pero a lo largo de sus trayectorias también hubo momentos gratos en los que fueron el centro de atención, reyes del espectáculo rodeados de personajes VIP. Mickey Rourke, Frank Sinatra, Tom Jones, Telly Savalas, Paul Anka, Dean Martin, Silvester Stallone, Gregory Peck, Robert Redford, Sammy Davis Jr.  hasta Donald Trump, fueron incondicionales de Evangelista. El promotor Don King, ofreció a Alfredo un cheque en blanco para boxear en Estados Unidos que rechazó, todo ello como consecuencia de la gran impresión que produjo el uruguayo en “ el gran combate”. 

Muhammad Alí vs Evangelista

Durante los cuatro meses  que permaneció el hispanoamericano en Los Ángeles de San Rafael, se sometió a largas sesiones de entrenos, visionaba en películas de súper 8 peleas para estudiar a su próximo rival, el extravagante y maleducado Cassius Clay, el hombre que nunca chocaba los guantes contra sus oponentes como señal de cortesía. Una vez finalizada la preparación, el 7 de mayo de 1977, Evangelista viaja a Nueva York y de allí a Landover, Maryland, lugar donde se disputaría el choque nueve días después. Alí contaba trece años más que el aspirante al título Alfredo Evangelista, lo que en principio era un handicap para el campeón, si bien la experiencia jugaba un papel preponderante. En España hasta los más profanos seguían diariamente las noticias que llegaban de Estados Unidos, el interés alcanzó cotas desconocidas superando a otros acontecimientos deportivos.

Por fin, la noche del 16 de mayo, en una esquina del ring del Capitol Centre de Landover con calzón negro y 95 kilos de peso, Evangelista, observaba a Clay, de blanco y con 105 kilos, que comenzó con su espectáculo personal incluyendo ademanes despectivos hacia el contrincante. Después, sonó la campana.

“Me indicaba con su guante que me acercara y yo le devolvía el gesto señalándole que fuera él quien lo hiciera, eso le sorprendió. Alí pensó que yo era una perita en dulce, a partir del sexto round notó que si quería ganar iba a sufrir. Le arrinconé en varias ocasiones, tuvo que cubrirse, pasó muchos apuros, yo no dejaba de golpear. Pero él era inteligente, visualizaba los puñetazos con antelación, cuando me alcanzaba me dejaba guapo”.

El combate transcurrió entre ataques de uno y contraataques del otro, Evangelista no se arredró y puso contra las cuerdas a Cassius Clay, que comenzó a percibir que aquel no era un rival fácil. Se cumplieron los quince asaltos y hubo que recurrir a los puntos, obteniendo la victoria el estadounidense por un corto margen, de haberse celebrado en Europa, el resultado hubiera sido distinto. Cuando bajaron del cuadrilátero, Muhammad Alí le susurró a Evangelista “serás el próximo campeón del mundo”. Evangelista sufrió la derrota más dulce de su carrera. Días después, Evangelista regresaba a España entre gritos de ¡campeón, campeón! El uruguayo había forjado una leyenda que aún hoy se recuerda como una de las gestas más destacadas del boxeo español.

Cumplido aquel periodo irrepetible, la especialidad cerró su periplo por tierras segovianas. Algunos años después se retomó el pulso con la aparición del controvertido Poli Díaz de la mano de Enrique Sarasola, y de Javier Castillejo, ocho veces laureado en dos categorías distintas. Pero el ambiente distaba mucho del frenesí alcanzado en tiempos pretéritos.

Fuentes consultadas: Hemerotecas de El Mundo Deportivo, Diario As y Diario Marca  

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