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De cerca: Paquito Zapatero

Escriben - Juan Andrés Saiz Garrido 07 de diciembre de 2021 Por Juan Andrés Saiz
Paquito Zapatero
Paquito Zapatero

El zapatero de mi pueblo se llamaba Paquito. Solía pegar la hebra con él en su pequeño taller. Sin dejar su tarea, acariciaba un viaje a Francia para aprender a cultivar champiñones; al hilo, yo cantaba en francés alguna canción que había escuchado en la radio: "Moi je construis des marionettes". Nuestro afecto duró muchos años, más de sesenta, hasta que un día su corazón se paró de golpe y se marchó "a la francesa", sin avisar ni decirnos adiós, cuando arreciaba la pandemia. Si llega el día, mejor así. 

Hubo una época en la que me dio por viajar lejos. En La Habana hay mulatas con cuerpos de mimbre por todos los puntos cardinales y músicos que cantan trovas en cada esquina, pero mi mejor recuerdo cubano es la foto de un artesano con un cartel inolvidable: "Paquito zapatero". Oh!

También se llama Paquito (y van tres) el zapatero de la Judería, que sigue activo con más de ochenta años, junto al palomar del escritor Ignacio Sanz. Esta ciudad tiene espacios sublimes, que en cada piedra me lamen el corazón, pero rebusco zapatos averiados como excusa para que Paco Santamera me cuente cosas: "Usté es nuevo en el barrio; antes fui churrero, aquí vino don Pedro Aragüetes con Pepe Bono, y también Felipe, el rey". 

Ya sea en el Caribe o en la Madre Segovia, siempre encuentro caricias que  me regresan a mi pueblo.

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