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El programa Atajo continuará la investigación arqueológica

El Espinar 14 de junio de 2021 Por Redacción
El equipo de profesionales que ha estado detrás no duda de las conclusiones del proyecto y considera precaria la postura del Ayuntamiento
Foto aerea de las defensas del campamento militar romano intervenido
Foto aerea de las defensas del campamento militar romano intervenido

Si son varios los restos que identifican a un campamento de legionarios romanos se podría decir que todos o casi todos,  y mediante una mera prospección visual y fotogrametría con dron, han sido documentados ya para el acantonamiento militar tardorrepublicano descubierto en El Espinar (moneda partida, punta de flecha bipiramidal, tachuelas de cáliga, parapetos de cantos y tierra, ...) y todo ello dentro de un contexto elocuente, es decir, con otros campamentos en torno a un asentamiento indígena gigantesco documentados de modo diáfano mediante visualización LIDAR. Algo que, como se insiste desde el programa Atajo, motivo el 11 de marzo, enviado el pertinente informe técnico subsanado, la apertura a uno de los campamentos del PEME con código 2286084 para dar de alta el sitio en el "Inventario de yacimientos arqueológicos".

Pero mientras estas son las evidencias que argumentan de modo incuestionable la atribución de las estructuras descubiertas, unas ya custodiadas en el museo provincial y otras en campo aguardando su puesta en valor, desde la dirección técnica del proyecto lejos de centrarse en la eficiencia de la labor efectuada se contempla con lastima nuevamente como se pierden oportunidades para el medio rural. Detrás se encuentra la decisión de no hacer suya esta promoción arqueológica del municipio espinariego por parte del equipo de gobierno local, <<tanto para evitar la confrontación con ciertos latifundistas como por el temor a la falta de competencia para asumir un reto con una repercusión sin precedentes>>. Si bien, lo que más alerta ahora a este investigador, es sin embargo que en el último comunicado del ayuntamiento se halla perdido la cautela, cegados por intentar justificar el desmarque, y se hayan desvelado datos precisos de los restos por documentar poniendo, ahora sí, en peligro su conservación. <<Se ha podido colocar al territorio donde se merece, ya que venimos avisando de la relevancia histórica del mismo desde el 2009, cuando se propuso por vez primera la ejecución de una prospección sistemática de todo su paisaje, pero de poco sirve si ni siguiera se salvaguarda por quienes deben dar ejemplo>>, continua el arqueólogo I. Aguilera.

La declaración como BIC que se respira en el ambiente, y que mas tarde o más temprano, como en casos semejantes, tendría que otorgarse a todo el complejo en el cual se encuadra el campamento romano intervenido, se ha visto erróneamente como una amenaza a los intereses particulares de las distintas fincas ganaderas donde se encuentran los bienes públicos hallados. Por otro lado, la puesta en marcha de este primer proyecto arqueológico en el término ha sobrepasado para bien lo esperado, por las hipótesis históricas que legítimamente se barajan a la luz de los materiales recuperados y el contexto mencionado, aunque por contra ha obligado al ayuntamiento a mirar para otro lado, desconfiando de no estar a la altura de las circunstancias. Por ello, desde Atajo, se entiende que las administraciones competentes medien para llevar a cabo la documentación, de mínimo un levantamiento topográfico, de todas las estructuras detectadas y con acceso denegado. Igualmente que se distinga entre las hipótesis históricas, que recuerda serán defendidas oportunamente en los foros académicos pertinentes, y la segura atribución cronofuncional de los restos arqueológicos fehacientes, para apostar por un recurso cultural tan largo como prospero para el vecindario. Recalca así mismo, que no se confunda el BIC sugerido para todo el espectacular complejo arqueológico -campamentos y asentamiento indígena- con la inclusión argumentada en el inventario de yacimientos del campamento intervenido.

Y es que, en la mencionada búsqueda de una excusa para salir del paso desde el ayuntamiento espinariego, ya presagiada en los presupuestos generales aprobados el 12 de mayo, se ha recurrido al documento oficial instado al servicio territorial de cultura y turismo de Segovia cuya emisión tiene fecha de 18 de mayo. Y ello a pesar de su carácter provisional, según comenta I. Aguilera, <<ya que en ningún momento alude a haber acudido aun al asesoramiento de técnicos especialistas en castrametación romana y formados en nuevas tecnologías de teledetección como para contradecir los resultados expuestos o, incluso, a haber podido consultar el referido informe técnico subsanado del 8 de marzo, donde si se comprende todo lo requerido desde la dirección general de patrimonio cultural para ser concluyente>>.

Remata el programa Atajo que, en cualquier caso, respetada la triste opción evasiva del ayuntamiento, y también como preliminar el informe del servicio territorial, se pretende completar la investigación contando al menos nuevamente con el permiso de acceso a finca municipal solicitado y, en definitiva, con la autorización para aplicar la metodología de análisis sobre los restos ya propuesta con anterioridad.

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