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SECCIÓN DE PSICOLOGÍA: SALUD SEXUAL Y COVID-19

Consuelo Cuenca 12 de mayo de 2021 Por Mª del Consuelo Cuenca
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La Organización Mundial de la Salud manifiesta que la  enfermedad por coronavirus SARSCoV-2 (COVID-19) es una nueva patología que puede tener consecuencias negativas en la salud y que ha sido declarada como pandemia y emergencia de salud pública internacional.

El 14 de marzo de 2020, el Consejo de Ministros español decretó el Estado de Alarma debido a la emergencia sanitaria producida por la COVID-19 (Real Decreto 463/2020), instando a la población española a seguir unas normas estrictas de higiene, distanciamiento social, suspensión de actividades no esenciales y obligando al confinamiento hasta el 2 de mayo. El 21 de junio finaliza el estado de alarma dando entrada a la supuesta “Nueva Normalidad” (Real Decreto-Ley 21/2020). 

La pandemia por COVID-19 ha removido el mundo, dejándole confuso, convaleciente  y con consecuencias dramáticas para la vida de muchas personas. 

La COVID-19 ha afectado a nivel sanitario, social y económico, dejando una estela de daños y perjuicios de costosa recuperación. En la actualidad,  persiste una situación caracterizada por  una preocupación excesiva e incertidumbre ante las consecuencias de las diferentes cepas del coronavirus, los fallecimientos, la distribución y efectos de las vacunas, la fatiga pandémica, la crisis económica, etc. Todo ello, desemboca en un malestar  emocional y dificultades psicológicas en varios sectores de la población.
En esta época pandémica, se viene observando en la población adulta unos altos niveles de temor y preocupación en relación al coronavirus, así como problemas de sueño y síntomas emocionales. A esta situación se suma el estrés diario, que a menudo desemboca en ansiedad, lo cual interfiere en las diferentes áreas de nuestras vidas.

Son tiempos de adversidades en los que se enfatiza fomentar la supervivencia y seguridad física como prioridad; sin embargo, también es importante no olvidar la importancia de atender de forma adecuada la salud sexual y salud reproductiva de la población mundial, entre otros asuntos, porque supone tanto como cuidar nuestra identidad  como garantizar la continuidad como seres humanos. Por consiguiente, esta situación de pandemia llega a suponer un reto para la planificación y gestión reproductiva, así como para proteger también los derechos de salud sexual.

A pesar de que en este escenario las relaciones interpersonales hayan sido limitadas, dificultando en algunas personas las relaciones sexuales, se produce un cambio en las personas respecto a su deseo sexual al tener que ajustarse a la nueva normativa y al distanciamiento social; en este sentido las personas informan, que entre las diferentes prácticas sexuales como el coito tienden a inclinarse  por otras actividades sexuales diferentes para obtener un grado de satisfacción similar para cubrir las mismas necesidades, siendo actividades que no necesariamente requieren romper las medidas de distanciamiento.

La salud sexual es analizada por diferentes expertos en relación a los efectos del coronavirus. El estudio de Gunter (2020) sobre la salud sexual en tiempos del COVID-19 señala una posible ambivalencia en el comportamiento sexual en el contexto pandémico. Plantea que  la depresión y la ansiedad tienen un efecto negativo en la libido, así como que las personas en situación de desempleo o que peligra su puesto de trabajo puede presentar un deseo sexual afectado.

El estudio coordinado por Peinado en el que han participado especialistas españoles, italianos e iraníes apunta que la pandemia por COVID-19 ha cambiado la vida afectiva y erótica de las parejas. Indican que las restricciones de movimiento, el distanciamiento social, el trabajo en el hogar con los niños de por medio y el miedo al contagio han provocado un deterioro en la afectividad sexual.

La investigación de la Universidad de Roma se basa en una muestra de cien hombres, con una edad promedio de 33 años, quienes plantearon a los científicos  sus dificultades para mantener relaciones sexuales. Los investigadores mantienen que el virus causa inflamación en el endotelio y el revestimiento interno de los vasos sanguíneos del organismo. Por tanto, las arterias que irrigan los genitales son pequeñas y estrechas, aumentando la probabilidad de que cualquier inflamación interrumpa el flujo sanguíneo e impida la respuesta sexual del hombre.

Actualmente, la evolución de los acontecimientos y el esfuerzo conjunto de la comunidad científica mundial, están generando diferentes estudios cuyas conclusiones se modifican rápidamente ante las nuevas evidencias. Se apunta que la forma más efectiva de prevenir el COVID-19 es evitar el contacto cercano (incluyendo las relaciones sexuales) y los encuentros cara a cara (incluyendo parejas estables que no convivan), siendo importante recordar que estas medidas son transitorias y la única manera de frenar la transmisión del virus. Plantean que las videollamadas y otras opciones de comunicación pueden ser una alternativa viable para las relaciones con otras personas. Además de recordar que, además de protegerse conta la  COVID-19, es importante prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual,  y evitar los embarazos no intencionales.

En relación a los datos y hallazgos de los últimos estudios recientes sobre los resultados acerca los efectos de la COVID en la salud sexual, surgen diferentes posiciones de defensores y detractores acerca de los resultados informados. Sin embargo, existe la posibilidad teórica de que pueda producirse daño testicular y posterior infertilidad después de la infección por COVID-19; por tanto, en aquellos hombres en edad reproductiva que han padecido el coronavirus se puede sugerir la evaluación de la función gonadal y análisis de semen. 
Respecto a la posibilidad de transmisión sexual del virus, no hay evidencia suficiente para apoyar la necesidad de que las parejas asintomáticas eviten las relaciones sexuales para protegerse contra la transmisión del virus.

Luego, es necesario investigar más para comprender los impactos a largo plazo del coronavirus en la función reproductiva masculina, incluyendo a sus posibles efectos sobre la fertilidad y la función endocrina testicular.
Siguiendo en la línea de la situación actual, la reciente distribución de vacunas contra el Covid-19 favorece la esperanza acerca del control de la pandemia y posible situación de seguridad sanitaria. El proceso de vacunación probablemente abarcará casi todo el año 2021, durante el cual deberemos respetar las medidas aconsejadas como  mascarillas, distancias, mejor en exterior que en espacios interiores, lavado de manos y evitar grupos. 

Existen diferentes vacunas contra el COVID-19, siendo la mejor vacuna aquella primera que esté disponible para usted. No espere hasta poder aplicarse una marca específica. Todas las vacunas contra el COVID-19 autorizadas y recomendadas actualmente porque son  seguras, efectivas y reducen el riesgo de enfermarse gravemente

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