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FIBROMIALGIA MÉDICA Y PSICOLÓGICA

Consuelo Cuenca 21 de abril de 2021 Por Mª del Consuelo Cuenca
fibromialgia
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En los últimos años, la fibromialgia ha cobrado gran importancia, ésta se ha convertido en un problema de salud pública de primer orden. Esta patología enmarca factores biológicos, psicológicos y sociales que causan un fuerte impacto en la calidad de vida del paciente; de ahí, la necesidad de abordar su complejidad desde una perspectiva multidimensional, donde los aspectos psicológicos tienen una gran relevancia.

Esta enfermedad crónica se caracteriza por un dolor generalizado de músculos, ligamentos y tendones, no articular, acompañada de una tendencia a la fatiga, rigidez matutina, alteraciones cognitivas; por tanto, reduce la calidad de vida de quien la padece e incluso puede llegar a ser muy limitante en los diferentes ámbitos de la vida, siendo más notable en el personal y laboral. Ante la presencia de los primeros síntomas de la enfermedad, se debe acudir siempre al médico de atención Primaria y confiar en el criterio de éste.

El Instituto Nacional de Estadísticas de España informa que la fibromialgia afecta a más de un millón de personas, esta dolencia se presenta más en las mujeres respecto a los hombres. A su vez, la Unidad de Investigación de la Sociedad Española de Reumatología y el Grupo de Estudio de la Fibromialgia de la Sociedad Española de Reumatología (2020) encuentran que en España es una enfermedad muy frecuente afectando aproximadamente a un 2% de la población general apareciendo fundamentalmente en mujeres de mediana edad.

La evaluación y diagnóstico de esta patología es complicada debido a su afectación. Al ser una enfermedad cuyas principales manifestaciones sintomatológicas síntomas son el dolor y la fatiga, se hace más difícil que las pruebas médicas permitan objetivar esos síntomas como indicadores de su grado o intensidad, lo que hacen que resulte más complejo y nada fácil sobre todo en aquellos casos que se busque la obtención del reconocimiento de una incapacidad permanente derivada de la fibromialgia. 

La experiencia inicial de vivir con fibromialgia no es fácil, es un proceso de consultas y realización de diferentes pruebas, que generan numerosas dudas, gran incertidumbre y malestar al no identificar el origen de lo que padece la persona. Estos pacientes se sienten incomprendidos y reclaman el reconocimiento de sus dolencias, así como un tratamiento eficaz para las mismas. Una vez que se diagnostica surge un alivio temporal para el paciente y familiares, ya que se ha identificado lo que le sucede. Dicho alivio surge porque se pone nombre a lo que se padece, además de que porque por primera vez son percibidos como auténticos enfermos y no como simuladores de enfermedad.

Esta patología requiere de un tratamiento farmacológico y  un cambio en el estilo de vida con el fin de reducir la intensidad del dolor y la fatiga. En ocasiones, esta situación de cambio no es posible ya que el paciente realiza ciertas actividades laborales o domésticas que dificultan su mejoría. Un paciente con fibromialgia puede mantener un nivel de actividad aceptable siempre y cuando mantenga un ritmo flexible y disfrute de aquellas condiciones que faciliten su desempeño funcional diario.

Los efectos de la fibromialgia también afectan al sistema familiar. Puede llegar a generarse desacuerdos entre los miembros familiares ante los cambios de roles y reparto de tareas domésticas; así como, insatisfacción en la relación de pareja al interferir en el acercamiento e intimidad, debido a una pérdida del deseo sexual. Este factor limitante a largo plazo afecta a la relación de la pareja.

Esta enfermedad crónica en 1991 es incluida en la Clasificación Internacional de Enfermedades por la Organización Mundial de la Salud, a lo que se suma que nuestra sociedad actual es más consciente y respetuoso con los efectos de esta enfermedad, descartando la etiqueta de simulación o exageración de síntomas.  Los expertos en este campo indican que la fibromialgia es una enfermedad predominante en mujeres, y que se requiere más investigación para medir la causa de dicha predominancia en las mujeres. Algunos estudios señalan un comportamiento diferencial entre mujeres y hombres en el sistema nociceptivo, órgano diana afectado en esta enfermedad. Se observa este sistema es más discriminativo al presentar mayor sensibilidad en la mujer.

La fibromialgia se corresponde con un síndrome reumatológico de tipo músculo esquelético, diferenciado por síntomas somáticos y psicológicos. El síntoma más destacable de la fibromialgia es un dolor crónico generalizado e inespecífico, que se acompaña por otros síntomas físicos como fatiga, cefaleas, parestesias, rigidez muscular, problemas intestinales y urinarios, además de síntomas psicológicos (depresión, ansiedad, insomnio, etc.). 

Estudios recientes han constatado que los pacientes con fibromialgia presentan más alteraciones psicopatológicas que la población normal como son reacciones emocionales, ansiedad y  depresión que se asocia al curso de evolución de la fibromialgia.

Algunos de los síntomas y problemas asociados a la fibromialgia requieren de atención psicológica especializada para potenciar las propias habilidades y manejar los distintos problemas cotidianos y relativos a los afectos, emociones, nivel de actividad, objetivos, deseos, etc. Por tanto, cuando una persona por sí misma no consigue superar determinada situación o problema tras un periodo razonable de tiempo, y el problema o situación les afecte de forma significativa en su vida. 

Esta enfermedad tiende a provocar malestar e interferir de forma significativa en su vida, excediendo, las habilidades del paciente para afrontarlos. Por consiguiente,  el tratamiento psicológico está claramente indicado para que éste aumente su autoconfianza, autocontrol y autoeficacia en el manejo de la fibromialgia.

En este sentido, al presentar variabilidad sintomatológica requiere tratamientos multimodales,  siendo Terapia Cognitivo-Conductual el tratamiento psicológico de elección por su eficacia demostrada al disminuir la sintomatología ansioso-depresiva asociada a la fibromialgia, además de favorecer el aumento de estrategias de afrontamiento de apoyo social, manejo del estrés para reducir la probabilidad de desencadenar o agravar los síntomas y autoconocimiento ante el malestar generado por el cuadro clínico. 

En base al diagnóstico y evaluación individualizada del caso se desarrolla el plan terapéutico. Los elementos centrales en el tratamiento de la fibromialgia es el conocimiento que el paciente tenga sobre su enfermedad, el compromiso de éste en el cumplimiento del tratamiento farmacológico, la práctica regular de ejercicio físico moderado y psicoterapia. 

<<He llegado a asumir las limitaciones de mi enfermedad y a parar cuando no puedo hacer alguna cosa>>. Felisa Sosa

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