Renuncia

Luis López Rodríguez 04 de mayo de 2020 Por Luis López Rodríguez
De cerca
BN ventana Villa Mercedes

Hoy, la mayor muestra de amor es la renuncia. Hemos renunciado al contacto con los nuestros, a los besos, a los abrazos, a la cerveza con amigos y a los paseos. Renunciamos a la gente… y a la vida. Nos encerramos con templanza, lanzando por las ventanas miradas de resignación para, con recelo pero sin miedo, mirar las calles vacías. Y desde el otro lado de esas ventanas acuden las mismas miradas detrás de otros cristales que encarcelan historias como las nuestras. Lo canta Serrat: “…detrás de los cristales llueve y llueve”. Y por amor renunciamos a entregar cariño a nuestros mayores y dejamos de visitarles en reciprocidad al amor que antes nos dieron. ¡Qué vital contradicción! Y salimos a los balcones para aplaudir a los únicos que deseamos aplaudir. Y seguimos renunciando sabiendo que nuestra entereza se estudiará en los libros de historia como aquellos días en que España supo renunciar, recordar a los que se fueron, vencer y salir reforzada. ¡Ojalá que además se estudie que el cainismo se enterró junto con el virus! Pero creo que no; eso será mucho pedir. 

Si, son días de renuncia que advierten de tiempos duros en los que, sin embargo no se agostará la esperanza. Este barbecho social deberá ser motivo de reflexión y de catarsis en el que, con la simiente de la renuncia, florecerán nuevas ilusiones. 

¡Ánimo! ¡Nos veremos en las calles!

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